Charrería al día

Complicidades a modo

Voy a retomar el tema de la agresión que vivió el equipo “B” de los Regionales de La Villa el pasado domingo 7 de septiembre durante el inicio de la segunda etapa del primer Circuito de Tradiciones y Charrería del Distrito Federal, por parte de algunos miembros de los Charros de La Viga, asociación sede del evento.

Estos hechos causaron polémica, indignación y una gran molestia entre la charrería federada de esta demarcación, y ponen al descubierto la mala leche con que se manejan algunas autoridades de nuestro deporte federado.

Digo esto porque en la justa deportiva del pasado Campeonato Estatal del Distrito Federal, donde participó el equipo Rancho El Olivo, del ex presidente de la Federación Mexicana de Charrería Jaime Castruita, el coordinador de jueces capitalino Luis Enrique Rodríguez, al calificarle mal una suerte charra al Olivo, el ex presidente, como espectador, le pidió una aclaración sin ninguna agresión física de por medio, y como consecuencia, el coordinador de jueces levantó un reporte, escrito con lujo de detalle, ante la Comisión de Honor y Justicia de la Federación Mexicana, llegando al extremo de querer imponer una suspensión a sus derechos federativos.

Si en esa ocasión Luis Enrique Rodríguez hizo todo ese pancho, cómo es posible que ahora con lo sucedido en La Viga, donde él mismo estaba como juez y en la que hubo agresiones verbales y físicas hacia un charro que estaba compitiendo, ni siquiera protestó y no hizo ningún reporte.

Esto es incorrecto e injusto, y pone a la vista de todos la famosa Ley del Embudo, porque como autoridad, debió reportar la agresión que alteró el orden y a la misma justa deportiva, pero no lo hizo, sin respetar en lo más mínimo los principios de honradez y honestidad que debería tener para desempeñar las funciones de su cargo.

Desafortunadamente con esta actitud está protegiendo al presidente de la Asociación de Charros de La Viga, Próspero Barrenechea, quien es el principal responsable de lo sucedido, y que se lleva entre la patas a Ricardo Anaya, por ser PUA del Distrito Federal y el responsable del evento.

Por desgracia, nuestro deporte nacional se verá limitado en el crecimiento, mientras no se apliquen sanciones severas para este tipo de agresiones, y no se acabe la complicidad de los jueces, que con esa actitud de servilismo acentuado lo único que demuestran es deshonestidad y falta de profesionalismo.

ramongonzalezbarbet@hotmail.com