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Un rival fantasmal

Equivocó su estrategia el entrenador de Nueva Zelanda, Ricki Herbert. Todos echados atrás, regalando todo menos su área. Con el equipo mexicano encima, el gol, los goles en su portería, tenían que caer.

Qué equipo más malo le tocó enfrentar a la selección nacional. No daban una. Acobardados y faltos de recursos. Ahora entiendo la caricatura publicada en uno de los principales diarios neozelandeses días atrás: todos los All Whites acomodados en la línea de meta, acostados uno sobre otro para impedir que les metieran un gol.

Recibieron cinco y pudieron y debieron ser ocho, o nueve o hasta diez. Un poco la FIFA hace el ridículo con estos repechajes, cuando menos en esta serie y la que emparejó a uruguayos y jordanos.

Enfrentar a este equipo de Nueva Zelanda hubiera sido prácticamente lo mismo que darle el pase automático al Tri.

Si alguien quiere creerse que el equipo mexicano jugó bien, hizo mucho por el triunfo, mejoró con el Piojo Herrera al frente, está en su derecho. Pero creo que se equivoca. Para decir eso, habría que verlos triunfando ante un rival serio y exigente.