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La rebelión de los chicos, solo genera más alegría de los grandes

Se disfruta mucho más ganar tras sobreponerse a la duda y a la impotencia, que pasar por encima de un rival y arrollarlo por completo. Saben mejor los festejos, se canta más fuerte, explota con más chispas la emoción.

Para eso ha servido en esta Copa del Mundo la rebelión de los chicos, que han cumplido con gran carácter su papel.

Lo podrán relatar así los miles de argentinos que fueron mayoría ayer en las tribunas de la Arena Corinthians. Su equipo consiguió ante una Suiza muy digna (que jugó como nunca y perdió como siempre), su pase a la ronda de octavos de final casi a la conclusión de los tiempos extras, con la amenaza de los penaltis que condenan casi todo a la suerte.

Llegó el gol de la mano de Lionel Messi, que se escapó de dos rivales y anotó el gol sin anotarlo, pues inteligente y generoso en lugar de disparar para vencer a Benaglio, cedió de forma rasa más que una asistencia a su compañero Ángel di María, quien de primera, con clase y precisión, con su estupenda zurda, venció a contrapié a un guardameta que había tenido un de sempeño extraordinario.

Festejaron todos, más llamativos los suplentes de la albiceleste invadiendo la cancha, lo que era ya una victoria que pocos imaginaron tan compleja.

Pero todavía tuvo los arrestos el equipo suizo de casi lograr el empate en los estertores del juego, pero Blerim Dzemaili estrelló la pelota, a bocajarro no en las redes, sino en el poste, generando todavía un rebote en su pierna que proyectó la pelota otra vez no a las redes sino a los anuncios.

Con Benaglio y su llamativo uniforme amarillo fosforescente buscando rematar los últimos centros en el área defendida por Romero, se vivieron los momentos más emotivos de esta Copa del Mundo pues realmente los suizos parecía que podían empatar e irse a los penales que estuvieron acariciando durante todo el partido.

No pudieron al final, como no pudo México, como no pudo Argelia, como tampoco lo hizo Nigeria, ni Chile… El primer mundo del futbol seguirá gobernando los Mundiales.