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El gran futbol de los valores colectivos

No hay individualidad, por más glamurosa que se vista, que supere a un excelente colectivo en el futbol de nuestros días. En el continente americano recibimos anoche, en el lapso de un año, la segunda gran demostración de esto.

La selección nacional de Chile se impuso a la temible Argentina, liderada por el mejor jugador del mundo, Lionel Messi. Y todos, por doquier, aplauden los méritos de los ahora dirigidos por Juan Antonio Pizzi (el año pasado, que también se coronaron, los dirigió Jorge Sampaoli). Son los de La Roja un colectivo feroz, ambicioso, esforzado, con una técnica brillante, con una unión extraordinaria. Seguros atrás, con un espectacularmente eficaz guardameta, Claudio Bravo… Con un líder guerrero, Gary Medel; con un motor finísimo y potente llamado Arturo Vidal… Y adelante, ya no sólo es el habilidoso e incansable Alexis Sánchez… ahora también hay que sumar al contundente Vargas.

Victorias como la de anoche de Chile son una esperanza para todas aquellas selecciones que no han ganado nada en su historia… Y deberían también ser ya un referente para potencias que se han envejecido, como Brasil, Uruguay y la misma Argentina.

Los chilenos son un gran colectivo. Tan fuertemente cohesionado en los mejores valores de este deporte que sobrevivieron al un tanto inesperado cambio de entrenador. Este equipo se empezó a formar con Marcelo Bielsa. Y cada entrenador que llega suma cosas a lo mejor que dejó el otro. Puros entrenadores argentinos, hay que destacar.

Pero este colectivo tan solido y exitoso no habría ganado ya tanto (ni se postularía con tanto entusiasmo para soñar con ganar la Copa del Mundo de Rusia 2018), sin la calidad individual de una generación sin precedente. Muy lejos de símbolos casi sagrados del futbol chileno, como Elías Figueroa o Carlos Caszely.

Me hubiera gustado muchísimo que Messi ganara un título de Copa América con su selección. No se pudo y me entristece su desolación y su llanto. Pero al mismo tiempo me da gusto que quien le impidió gozar de un título más sea un equipo con los valores que aquí les he descrito.

Anoche nació no sólo un nuevo clásico del futbol en el continente americano. Se enfrentaron los valores opuestos más puros que uno puede ver sobre una cancha. El gran jugador elogiado por todos terminó inconsolable e impotente.