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Dos fantasmas mexicanos en el Bernabéu

El enfrentamiento de mexicanos en el derbi de la capital española, entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, generó más expectación que emociones.

Tanto Raúl Jiménez como Javier Chicharito Hernández tuvieron una actuación irrelevante en el duelo que terminaron ganando los dirigidos por Diego El Cholo Simeone, lo que generó notables abucheos de reproche del público local en el Santiago Bernabéu.

Jiménez arrancó como titular, en punta al lado del croata Mario Mandzukic, pero los 63 minutos que actuó, solo demostró desgaste y disposición en la marca cada que el Real Madrid intentó salir con la pelota dominada. Ofensivamente no pesó en ningún momento, siempre flotando, muy débil al momento de controlar la pelota, perdiéndola de inmediato casi siempre… Tuvo un disparo que resultó muy flojo como para inquietar a Casillas y un centro por derecha que se pasó de fuerza, lo que hizo que Mandzukic le reclamara su fallo.

Dio la impresión de que a Jiménez le faltó carácter para aprovechar más este tipo de partidos. Se le vio demasiado novato, gravitando sin aportar nada de lo que realmente se espera de él, en el campo de la potencia, del oportunismo y la contundencia.

A los 62 minutos, eso sí, provocó en labores defensivas, una amonestación para Arbeloa. Un minuto después dejó su lugar al francés Antoine Griezmann. Cuando salió de la cancha Jiménez, a los 63 minutos, curiosamente Carlo Ancelotti ordenó el ingreso de Chicharito Hernández, por el francés Benzema. La amonestación que le hicieron 3 minutos después, luego de corretear sin éxito al lateral izquierdo del Atlético, Siqueira, fue lo que más lo hizo notar.

El partido estaba uno a uno cuando se registró este doble cambio que puso en la pantalla del televisor a los dos mexicanos. Nunca tuvo el delantero ex del Manchester United una oportunidad a modo para manifestar su presencia en el área, justo cuando más se le necesitaba. Pese a que su equipo tenía la mayor parte del tiempo el control de la pelota, era el Atlético el que se veía más fuerte y con mayores posibilidades de anotar, muy fortalecido por el ingreso del turco Arda Turan.

Y fue precisamente este último mediocampista el que a los 75 minutos con 52 segundos anotó el gol que les daría a la postre el triunfo. Ni aun con el Real Madrid volcado para conseguir el empate, Chicharito dispuso de ocasión alguna. No es que haya hecho algo mal, no es que haya fallado alguna ocasión, no, simplemente casi ni la tocó. Los cobros de falta al centro del área que tuvieron los blancos nunca lo tuvieron como objetivo. Ni tampoco hubo espacio para explotar su rapidez enviándole alguna pelota a la espalda de sus marcadores.

En un equipo que se descompuso de forma irremediable, el Chicharito terminó siendo absolutamente ineficaz.