Postdata

Ticos y holandeses, al rescate

Caminaba de bajada el Mundial, con unas series de cuartos de final bastante mediocres, hasta que llegó el duelo entre holandeses y costarricenses en Salvador de Bahía... Y es que qué buen partido nos dieron, con un final prolongado a unos tiempos extras que explotaron al máximo el potencial de que cada equipo. Con una serie de penales en la que se tomaron decisiones estratégicas, dejando muy lejos esa idea de que este tipo de definición es un volado.

Los holandeses no ganaron durante el tiempo regular ni en la prolongación no porque no quisieran, sino por la excelsa defensa de los ticos. Pero los de Louis van Gaal fueron unos perros de presa, intensos, abiertos, valientes, que no pudieron anotar en parte por su falta de puntería y por los lances del extraordinario Keylor Navas. Y los dirigidos por Jorge Luis Pinto, con menos recursos en cada sector, murieron de forma absolutamente digna, siendo también muy valientes, contragolpeando al límite de sus fuerzas al grado de casi eliminar a sus adversarios al final del segundo tiempo extra cuando los holandeses les caían implacables, estrellando balones en el travesaño, forzando la defensa al límite de los ticos. Este Mundial no podía cambiar la buena cara que había mostrado de forma tan grotesca. Las tres series anteriores de cuartos de final habían resultado mediocres, fáciles inclusive para alemanes, brasileños y argentinos, los vencedores. Aquí en esta se regeneró el tono firme y agradablemente competitivo. Cada rival mostró lo suyo y cada uno pudo ganar con sus armas. Aunque los holandeses fueron mucho mejores, generando infinidad de acciones de gol, los ticos se defendieron decía ya de forma estupenda y cuando pudieron atacaron generando real peligro. Ojalá así resulten las semifinales.