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De la Iglesia, el biógrafo

Fue lo “contradictorio y absurdo” del proyecto lo que hizo que Alex de la Iglesia se decidiera a filmar Messi, la película sobre la vida del jugador argentino presentada ayer a los medios de comunicación en Río de Janeiro.

A De la Iglesia se le conoce por su destreza para crear historias llenas de ironía y humor negro donde justamente el absurdo es el protagonista constante. Pero esta vez, el director bilbaíno, filósofo de carrera y también novelista, -quien por lo demás se reconoce poco futbolero- dejó de lado sus obsesiones para crear este docu-ficción alrededor de Lionel Messi, para muchos, el mejor futbolista de la actualidad.

Con cintas imposibles de olvidar como El día de la bestia (1994), Crimen Perfecto (2004), Balada triste de Trompeta (2010) y la más reciente Las brujas de Zugarramurdi (2013), De la Iglesia hace del horror, la blasfemia y la sordidez en sus películas un acto de denuncia de una realidad decadente y sofocante que vive la sociedad occidental.

Las inquietantes imágenes creadas por De la Iglesia son subversivas en tanto que ponen al descubierto la negrura que todos llevamos dentro y que no queremos ni de broma mirar, y menos verla a los ojos tomando forma en esos personajes pesadillezcos y grotescos de lo que además acabamos riéndonos. Eso es lo aterrador o tal vez lo profundamente catártico del cine de De la Iglesia, que nos enseña a reírnos de nuestros demonios que viven y actúan aquí y ahora.

En ese sentido, Messi es sin duda, un respiro a toda esa intensidad creativa donde podremos mirar al cineasta haciéndola de biógrafo de uno de los “dioses” de la mitología contemporánea -cuya brillantísima carrera puede tener su dosis de absurdo también- y donde lo contradictorio es simplemente que el corrosivo Alex de la Iglesia haya decidido hacerla. 

rafael.ocampo@milenio.com

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