A balón parado

Todos denuncian, nadie prueba nada

Esto de que hay entrenadores, en el futbol amateur y en el profesional, que le cobran a sus jugadores una cierta cantidad de dinero para incluirlos en el once titular o para garantizarles un rol en el primer equipo, es una historia muchas veces comentada.

Pero nadie nunca la ha podido documentar. No conozco una grabación, una fotografía, un audio obtenido en el que se pueda realmente demostrar esto.

El asunto es que del tema se habla. Conozco muchos casos en los que algún amigo (o el amigo de ese amigo), te dice que tenía un futuro brillante, pero que éste se vio truncado porque algún entrenador le pidió dinero para debutar como profesional y como no se lo quiso dar, pues entonces fue vetado.

Sin embargo, por más tentador que resulte simpatizar con este tipo de versiones hay que apegarnos a lo documentable.

La historia que hoy nos tiene entretenidos se da a partir del comentario que realizó el uruguayo Walter Gargano, de los Rayados del Monterrey, en contra de Antonio Mohamed.

Y digo comentario porque no le quiero dar la categoría de denuncia o acusación. Lo primero que habría que decirle al señor Gargano es que quien acusa está obligado a probar.

Además, para ser creíble, debería de dar detalles. ¿Cuánto le pidió Mohamed? ¿Cuándo por primera vez? ¿Hubo más de una vez? ¿Por qué no denunció el hecho en su momento ante la directiva o ante los medios? ¿Lo comentó con alguno de sus compañeros o con su representante?

Ni modo. No basta con denunciar de forma ligera. Quien se queja de un abuso de este tipo está obligado a ser más específico a riesgo de parecer un mentiroso o un irresponsable.

Harían muy bien Mohamed y la directiva del Monterrey en no abandonar el asunto. Llevar el tema a una demanda legal o judicial sería lo más valiente, lo que demostraría que realmente no tienen nada que ocultar.

Y si Gargano tiene algo que pueda documentar esta historia, bienvenido.

rafael.ocampo@milenio.com

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