A balón parado

Los vividores del futbolista deben ser extinguidos

Se ha hablado tanto de los promotores o representantes de jugadores a partir de su voracidad y falta de escrúpulos que a pocos debió sorprender la nueva revelación de Football Leaks.

Este sitio web, que se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para muchos, desveló ayer el acuerdo entre el representante del jugador mexicano Diego Reyes y el club Porto, en el que se acordaba pagar hasta 1.2 millones de euros en comisiones al agente del futbolista, Matías Bunge y su asociado, el Grupo Comercializador Cónclave.

La reacción común tras darse a conocer esto ronda el enojo. ¿Cómo puede ser posible que este tipo de intermediarios puedan a llegar a ganar estas cantidades de dinero cuando no hicieron absolutamente nada en el proceso formativo de Reyes?

En ello, y generalizando a lo que se vive con cualquier futbolista talentoso, casi siempre solo participan los familiares más cercanos y, por supuesto, el club que les da cabida en sus fuerzas básicas, en este caso el América.

Los promotores pueden argumentar que en muchas ocasiones se convierten en los guías morales y motivacionales de estos jóvenes, que los mantienen por el camino correcto… También pueden presumir que por sus contactos en ese mercado desquiciado en que se ha convertido el futbol europeo se pueden obtener grandes contratos.

Pueden decir lo que sea, pero creo que es tiempo de que la FIFA (¿quién más?) tome acciones que regulen las comisiones que se pagan a estos personajes. Debe además tomar medidas para que esto se respete porque siempre por debajo del agua se puede deslizar cualquier cantidad de dinero.

Y los futbolistas y sus padres también deben aprender a no comprometerse con esos tipos que son unos verdaderos pillos, aunque no todos merezcan este calificativo

Un sistema inteligente y justo de transferencias acabaría en dos patadas con estos vividores del futbol. 

 

rafael.ocampo@milenio.com

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