A balón parado

Se vislumbra una gran Final en el Maracaná

Vislumbro una muy buena Final del Mundial el próximo domingo en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. Los alemanes no estarán más ocupados en nulificar a Lionel Messi que en intentar hacerle daño al portero Sergio Romero. Todo lo contrario a lo que buscó Louis van Gaal con su Holanda ayer en Sao Paulo.

Y si no se dejan avasallar, si mantienen el orden defensivo que hasta hoy han mostrado, poco a poco los argentinos pueden lograr que su figura, el mejor futbolista del planeta para muchos entre los que me incluyo, pueda empezar a tener protagonismo y a pesar como debe pesar en un partido de esas dimensiones.

Los jugadores argentinos son terriblemente competitivos, saben leer muy bien sus retos y también aprenden de lecciones ajenas, como la que los alemanes impusieron a los brasileños el martes pasado en Belo Horizonte.

Disfrutan muchísimo, además, jugar las finales.

Por otro lado, es irrepetible también, y en esto coinciden los mismísimos alemanes, una tarde mágica como la que vivieron para destrozar a los anfitriones, esa en la que todo lo que intentaron les resultó.

Será un partido mucho más normal. No una locura como el Brasil-Alemania, ni una aburrición como el Holanda-Argentina.

Y en ese hábitat más natural el choque de dos estilos muy diferentes pueden hacer una fórmula muy agradable, digna de un Mundial que había resultado muy competido y hasta bien jugado.

Veo también, por más paradójico que resulte esto, a los brasileños que irán a Maracaná (porque habían comprado sus boletos pensando que estaría su selección), apoyando con todo a sus victimarios. Si algo no quieren los hinchas de la verdeamarelha es que ganen los argentinos. También eso les gustará enfrentar a los de Alejandro Sabella. Pero al mismo tiempo el cariño que recibirán los alemanes pondrá las cosas, en ese campo anímico, muy atractivas.

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