A balón parado

La violencia de Kuri Grajales no puede quedar impune

Fidel Kuri Grajales debe ser expulsado de la Liga MX. La Federación Mexicana de Futbol debería de emplazarlo inclusive a vender a su equipo, el Veracruz.

Suena muy drástico lo que planteo pues acciones similares se han sancionado con un año de suspensión. Pero los tiempos que vivimos exigen no darle cuartel a los violentos. Menos cuando quien protagoniza esos excesos es un hombre que ostenta una representación popular como diputado federal.

Todos sabemos pues que hay evidencia de sobra, que Kuri Grajales es el dueño de los Tiburones Rojos del Veracruz. Es él y no su hijo quien decide en este equipo y esto sin afirmar que su Júnior no juegue un papel importante en el club.

Por ello sería ridículo que la Comisión Disciplinaria de la FMF pudiera llegar a concluir que no es de su competencia este asunto pues se había decidido que mientras Kuri Grajales ocupara un puesto político-partidista tenía que renunciar a su cargo de presidente de los Tiburones.

Los árbitros y sus directivos quedarían muy pero muy debilitados para realizar su delicado trabajo si se abre paso a la impunidad.

Como seguramente usted sabe ya, este hombre insultó de forma soez y agredió físicamente, la noche del viernes pasado, a Edgardo Codesal, que bien puede decirse es el líder de los árbitros, aunque el presidente de la comisión que los agrupa sea Héctor González Iñárritu. Esto en uno de los palcos del estadio Luis Pirata Fuente, durante el partido en el que el equipo local se enfrentó al León.

La evidencia es contundente. Hay video que pone todo lo que sucedió allí al descubierto sin espacio para la controversia.

Para la Comisión Disciplinaria de la FMF debe ser uno de los casos de más fácil resolución. No sé qué pretenden encontrar o clarificar en la investigación que les solicitaron realizar. Hasta el propio Kuri ha asumido el mea culpa.  

 

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