A balón parado

El vergonzante miedo a dejar el Estadio Azteca

Es una vergüenza que se siga creyendo que la selección mexicana de futbol necesita el Estadio Azteca para conseguir su pase a las fases finales de las Copas del Mundo.

Cuando se dice esto es porque se recurre a la altitud de la Ciudad de México (poco más arriba de los 2 mil metros), a la presión que imponen los aficionados en la tribuna (algo así como 100 mil pues ya bien a bien no se sabe en cuánto quedará el aforo del Azteca) y, también, a los efectos provocados por la contaminación del aire.

¿De verdad la selección mexicana de futbol requiere de estos factores para ser mejor que sus rivales del área?

Casi ninguna de las grandes selecciones de futbol en el mundo juegan sus partidos como locales en las ciudades capitales de sus países. Y lo que buscan es, por supuesto el apoyo entusiasta de sus incondicionales desde la tribuna, pero sobre todo una buena cancha para desarrollar su mejor juego.

Pretender aprovecharse de otros factores, como los citados, suena a recurso de una selección débil. Justo lo que hacen los equipos de Honduras o Estados Unidos.

Yo no veo problema alguno en que el equipo que seguirá dirigiendo Juan Carlos Osorio juegue sus cinco partidos como local del Hexagonal clasificatorio en estadios como el de los Rayados de Monterrey o las Chivas del Guadalajara. O cualquier otro que reúna las condiciones de tener una cancha inmejorable y una afición entregada (aunque esta no sea la más numerosa)… Con que el estadio esté lleno es suficiente. ¿De qué sirve el inmenso Estadio Azteca si no se completa?

Así que no hay que hacer demasiado caso del mensaje que mandan los entrenadores de los rivales a los que enfrentará la selección. Estos se han encargado de decir que México pierde dejando el Azteca.

No olvidemos que en el anterior proceso eliminatorio jugar en la Ciudad de México no le representó a los nuestros nada a favor. Es tiempo de explorar otro formato.  

rafael.ocampo@milenio.com

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