A balón parado

¿De verdad vale todo eso Jürgen Damm?

El tema no es nuevo. Lo sé. Pero el punto es que no se hace nada para ayudar a resolverlo. A Chivas, el equipo que por tradición sólo puede jugar con jugadores mexicanos, no le venden jugadores y si por ahí llega a convencer a alguien que lo haga, éstos se los quieren dar a un precio de oro.

¿Qué solución puede haber para este caso? No está nada sencillo encontrarla bajo el estado de cosas actual. ¿Cómo obligar a un equipo a que venda “barato” o a que no abuse inflando el precio de un jugador al que el mercado engrandece?

Lo único que se me ocurre es que en una hipotética negociación colectiva de los derechos de transmisión televisiva de los equipos (como sucede en Inglaterra y sucederá ya pronto en España) se le otorgara a las Chivas un plus para poder comprar refuerzos y ser competitivos.

Por lo demás, es una locura los precios que se les ponen a los jugadores en México. ¿De dónde alguien puede creer que el joven Jürgen Damm puede costar 8 o 10 millones de dólares? (Y tan sólo por el 60 por ciento de su carta).

¿Qué ha hecho este muchacho que ni siquiera titular es en su equipo? ¿Un prospecto que tampoco presenta un cuadro de desarrollo como goleador o como pasador consistente de goles?

Pero bueno, siempre estarán los Tigres muy dispuestos a sacudir el mercado y a ofrecer un dinero que luego se les vuelve arena pues pocas veces les luce.

Pregúntenle a los directivos del Cruz Azul en cuánto les empezaron a cotizar a elementos tan discretos como Jorge Rodríguez o Richard Ortiz, de los Jaguares y el Toluca, respectivamente.

¿Aquí tampoco se puede reglamentar nada? ¿Es la ley de la oferta y la demanda?

Y luego tantos se preguntan por qué la tendencia de los directivos a recurrir a los jugadores que recién llegan del extranjero. Muy pocos, por no decir ninguno, cuestan entre los 8 y los 10 millones de dólares que se dice recibió el Pachuca por Damm.  

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