A balón parado

A veces el entrenador es la víctima y no el culpable

¿Quiénes se tienen que ir cuando a un equipo de futbol las cosas no le funcionan y sus resultados empiezan a generar preocupación y vergüenza?

   ¿De verdad sólo el director técnico o entrenador?

Así funciona casi siempre. Pero que esto sea ya algo que no causa asombro no debe llevar a los críticos a limitar su visión.

El América mantiene un paso irregular, que lo lleva a sufrir derrotas dolorosas, como la del sábado pasado contra el Pachuca, no sólo por la incapacidad de Ignacio Ambriz. Fallaron muchos más, entre ellos y de forma evidente, el portero Moisés Muñoz.

Un entrenador puede propiciar que su equipo juegue mal al alinear al jugador no indicado, al mostrarse terco o encapricharse con algún concepto, pero hay un montón de errores individuales y colectivos en los que no tiene absolutamente nada que ver.

Hay errores que originan los directivos también. ¿Qué porcentaje de responsabilidad se le puede achacar al colombiano Luis Fernando Suárez, quien se mantiene al frente de unos Dorados que de tres partidos han perdido los tres?

Y para nada estoy diciendo que Suárez no se ha equivocado. A lo que quiero llegar es que pareciera que a Grupo Caliente, propietario del equipo sinaloense al mismo tiempo que de los Xolos de Tijuana, no les interesa tanto o no les alcanza el presupuesto para lograr que los Dorados se queden en la Primera División.

Pongan al entrenador que sea al frente del equipo difícilmente les alcanzará, con los jugadores que tienen, para quedarse.

Escribo esto para quienes creen de verdad que las cosas pueden recomponerse en un equipo de futbol siempre con el simple cambio de entrenador.

Hay decisiones equivocadas de directivos y hay errores de los jugadores que todo lo echan a perder. El buen análisis de desempeño futbolístico se complementa y se entiende valorando estos tres campos.  

 

rafael.ocampo@milenio.com

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