A balón parado

El vacío que deja la salida de Leonardo Cuéllar

La calma y hasta caballerosidad con la que se decidió poner fin al ciclo de Leonardo Cuéllar como entrenador de la selección femenil de futbol, no debe de llevarnos a olvidar el estancamiento que este proyecto ha sufrido en los últimos tiempos.

Estoy de acuerdo en que 17 años pueden ser demasiados para que un personaje pretenda seguir gobernando, sobre todo cuando enfrenta un evidente desgaste que no necesariamente lo genera él.

Lo que no me parece nada adecuado es que se descabece un sector que ha cobrado cada día más participantes y adeptas en el país sin tener un plan certero que lo venga a sustituir. Lo que la FMF anunció como paso siguiente ayer que despidió de manera “sentida” a Cuéllar no fueron más que generalidades.

La realidad es que este hombre que ayer anunció que se dedicará a ir a la playa y al mar y dedicará tiempo a su familia, fue el futbol femenil en este país. Por su impulso y trabajo es que se pudo llegar a armar una selección en cada categoría. Fue Cuéllar el que aprovechando su conocimiento del futbol colegial en Estados Unidos rescató a una serie de jóvenes jugadoras hijas o nietas de mexicanos.

¿Qué viene ahora? Una Liga de futbol profesional femenil no es algo posible de alcanzar en varios años. Una “Liga femenil de alto rendimiento” como se pretende encausar es algo un tanto amorfo y hasta improvisado que es difícil también de vislumbrar.

 Pero lo más importante y realista, ¿quién va a llegar a sustituir a Leonardo Cuéllar? ¿Vendrá alguien con experiencia y prestigio del extranjero? ¿Se confiará en los entrenadores que formó el propio Leo, entre ellos uno de sus hijos? ¿Ya no se recurrirá a las jóvenes mexico-americanas? ¿Se va a desarrollar un programa de visorías por todo el país para reclutar talento? ¿Con cuánto presupuesto y recursos se cuenta para echar andar este nuevo programa? ¿Cuáles son los objetivos? 

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo