A balón parado

La unidad alemana La dividida Argentina

Los argentinos explotaron de emoción por el pase de su selección a la Final del Mundial de Brasil. Pero luego, apenas acabaron de festejar, empezaron a reclamarse. Por un lado los “Sabellistas” de siempre, como el ex jugador Juan Sebastián Verón… Por el otro los “Anti-Sabellistas”, como Diego Armando Maradona.

El primero, cercano al entrenador de la selección, símbolo también de Estudiantes de La Plata, donde Alejandro Sabella dirigió con éxito, decidió encarar el momento con un: “Ahora todos son Sabellistas”. La alusión fue directa, dirigida a todos aquellos que criticaron, sobre todo por defensivo, al director técnico.

Y el mensaje fue enviado, entre a muchos otros, a Maradona, quien desde la tribuna diaria que le ha otorgado en esta Copa del Mundo la televisión venezolana, ha reconocido que el equipo ha venido jugando cada vez mejor, aunque después de que la albiceleste eliminara a Holanda, dijo: “Hoy fue Mascherano y diez más”.

Y mientras los argentinos viven en la confrontación que sólo divide, los alemanes se encuentran plenamente convencidos de que tienen a la mejor selección, con los mejores jugadores y el mejor entrenador posible.

Todos los diarios en Alemania expresaron, una vez que se supo que sería Argentina su rival, una confianza extrema en que ganarán el domingo próximo en el Maracaná de Río de Janeiro.

Joachim Löw es el hombre del momento, portada de medios tan influyentes como el semanal Der Spiegel. Y Löw se siente tan pero tan bien con su equipo que se ha dado espacio para la diplomacia: “Una constelación de estrellas”, dijo cuando se le pidió definiera la Final.

No sé si esto sea un factor que influirá o no en el resultado del domingo, pero alemanes y argentinos viven de esta manera tan diferente su participación en la Final de Brasil 2014. No sólo son dos estilos futbolísticos contrapuestos, son dos formas de vivir muy alejadas.  

 

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