A balón parado

Con Trump (también en el futbol), ya nada será igual…

Las "ciudades santuario" de migrantes sin papeles, esas a las que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atacará hasta conseguir que sus alcaldes dejen de proteger a esos trabajadores, reciben partidos de futbol de la selección mexicana de futbol y de equipos de la Liga Mx.

Casi todos esos partidos terminan siendo un gran negocio para todos los que participan de él. Los dos equipos, los árbitros, los hoteleros, los restauranteros, los que venden en el estadio comida, refrescos y cervezas.

Muchos de los aficionados que asisten a estos estadios son trabajadores sin papeles, que acuden confiados en que hasta ahora ninguna autoridad ha ordenado una redada o una serie de retenes para pedir documentación alguna.

Nadie me lo cuenta. En los últimos años he realizado un sinnúmero de viajes a ciudades de Estados Unidos a cubrir este tipo de partidos. He constatado la libertad y despreocupación con la que todos nuestros paisanos se desenvuelven en estos estadios.

Sería tonto hoy pensar en que con la actitud hostil de Donald Trump esto va a seguir así. Claro que habrá afectaciones. Ya nada será igual.

¿Pero qué tiene que hacer la Federación Mexicana de Futbol? ¿Decretar un boicot? ¿Romper de forma unilateral el contrato que mantiene con la empresa SUM, dando lugar a una multa millonaria?

Por supuesto que no.

El próximo miércoles 8 de febrero, cuando la selección nacional juegue contra el representativo de Islandia en Las Vegas, veremos qué tan inhibitorio resulta el agresivo plan anti inmigrante de Trump.

Y en todo caso, si el negociazo se viene por los suelos, quien tendrá que tomar acciones es la propia empresa que organiza estos partidos.

Mientras, a lo que hay lugar es al simple desahogo. Como ese tuit de Rafa Márquez: "No hay muro capaz de detenernos", escribió el capitán de la selección. Ojalá otros lo secunden, no hace daño.

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