A balón parado

Que el triunfo ante los ticos genere autocrítica real

El asunto pasa por saber, al margen de chismes y pleitos, de tensiones y amarguras o de desfogues inesperados como el de anoche en Nueva Jersey, qué es lo que impide que la selección mexicana de futbol no esté generando los resultados que se esperan de ella.

Es la suma, sin duda, de varios factores. Por un lado, que jugadores fundamentales en el buen accionar del equipo no se encuentran en el mejor momento por el que pueden andar. Los casos más evidentes son los de Carlos Vela y Héctor Herrera. Hace algunos meses, ambos, con la Real Sociedad y el Porto, sus equipos, generaban otras sensaciones.

Es evidente también que este torneo llega en un momento sumamente inoportuno, a fines de temporadas largas y desgastantes para los que actúan en Europa… que otros jugadores llegan sin ritmo competitivo pues no son titulares en sus clubes… También que a los convocados que actúan en el futbol mexicano les resulta dispar pues algunos llevaban semanas parados.

Hay también un factor importante ligado al cuerpo técnico. Hoy queda claro que no basta con la actitud motivadora y arriesgada que proyecta e implanta en su plantilla el entrenador. Pareciera que a Herrera le faltan recursos y tiempo. Capacidad para desarrollar variantes, del tipo de las que propician los balones parados, por ejemplo. Aquí el equipo se muestra nulo, inofensivo e inocente. Pero también falta tiempo para ensayarlas.

Si Miguel Herrera termina por llegar a la final y ganarla. Si se ratifica su permanencia ojalá entienda que lo que mejor puede y debe de hacer es ensayar y ensayar con un mismo equipo y no desaprovechar las fechas FIFA que están marcadas en el calendario.

Autocrítica por encima de todo, de todos lo que componen el equipo. Autocrítica que deben de aplicar a fondo de inmediato. Da la impresión que los recursos futbolísticos están ahí, a la mano, no extraviados del todo. 

 

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