A balón parado

La tristeza de Osorio. El Plan B para la selección

Le hace falta a quien maneja en el plano directivo a la selección mexicana de futbol, fabricar escenarios negativos y con ellos sobre el escritorio, estar preparado para cuando suceden desastres como el vivido la noche del sábado pasado en Santa Clara, California.

Sucedió hace ya algunos meses cuando el entonces entrenador del equipo nacional, Miguel Herrera, enloqueció y agredió al comentarista de Televisión Azteca, Christian Martinoli. Nadie imaginó que esto podía pasar. Nadie lo imaginó, pese a que El Piojo dio varios avisos públicos de que estaba al borde del colapso nervioso con el personaje en cuestión.

Cuando el despido inmediato de Herrera se impuso, se dio paso a la incertidumbre total. Semanas y semanas en las que lo único que quedaba claro es que el ya presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Decio de María, literalmente no sabía qué hacer.

Hoy está sucediendo lo mismo. Nadie imaginó que la selección nacional podía fracasar de forma rotunda en la Copa América Centenario. Un torneo en el que se iba a jugar de local en Estados Unidos por el incondicional y multitudinario apoyo que se les daría desde las tribunas de cuanto estadio jugaran.

La derrota en cuartos de final contra Chile (el vigente campeón de la Copa América) se pudo haber aceptado, pero no de la forma en la que se dio, con un equipo mexicano descompuesto grotescamente en todas sus líneas.

Leo que Santiago Baños, director deportivo de la selección nacional, menciona que será mañana miércoles cuando los directivos se reunirán con el entrenador, con el objetivo de completar el análisis y explicarse qué es lo que propinó la goleada en el Levi’s Stadium la noche del pasado sábado. Pero el directivo anticipa que no está entre sus planes despedir al entrenador. Sí mencionó que Osorio se encuentra muy triste y que no saben qué harían ante una hipotética renuncia de su parte. 

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