A balón parado

El triste calvario de "Memo" Ochoa

Hay historias cargadas de ironía y de mala espina en el mundo del futbol. Creo que la más cercana es la de Guillermo Ochoa, el muy buen portero, habitual titular de la selección mexicana de futbol.

Como canterano del América no podría decirse que vivió, una vez que ascendió al primer equipo y se consolidó como titular, una época precisamente exitosa. Le costó muchísimo poder ganar algo con este club.

Cuando finalmente decidió dejar a las Águilas, la única opción que se le abrió para ir al futbol europeo fue un equipo recién ascendido a la Primera División de Francia. Ahí fue el héroe del equipo durante el tiempo que estuvo ahí, pero el modesto Ajaccio nunca pudo ni siquiera llegar a la media tabla.

Luego Memo, que siempre ha sido considerado por los entrenadores de la selección nacional, tuvo un Mundial brillante, el de Brasil 2014. Cuando se creía que llegaría su oportunidad, por fin, en un equipo grande o destacado, firmó para el Málaga de la Primera División española. Pese a la modestia de este club, Memo se enfrentó al mayor de los imponderables: su entrenador no confiaba en él y le dio la titularidad a otro.

Aún así el mexicano aguantó, soportando las críticas que lo ubicaban como un personaje con poco carácter, para ver si le llegaba una oportunidad aunque fuera en un partido de Copa. A la par, sus actuaciones con el Tri desmerecieron, sobre todo cuando fue titular y literalmente se tragó los siete goles con que los chilenos echaron a la selección de la Copa América Centenario.

Consiguió su transferencia al Granada de la misma Primera División española. Con la garantía de que sería titular dada por el entrenador Paco Jémez. Y así ha sido. Pero en los seis partidos que se han jugado de la temporada, Memo ha cometido errores garrafales y se ha convertido en el portero más goleado.

Hoy solo le falta que le quiten la titularidad y que, como consecuencia de ello, ya no sea llamado por Juan Carlos Osorio a la selección.  

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