A balón parado

La transparencia que fulmina la insidia

No aprenden los directivos del futbol mexicano a resolver con absoluta transparencia los problemas que muy a menudo se les presentan.

¿Qué necesidad tiene nadie de estar consumiendo horas y horas de discusiones y debates, cientos de párrafos dedicados a temas oscuros en los que se habla y se habla con pocos o nulos elementos informativos?

¿Cuál es la historia real en el caso Alan Pulido?

¿Y qué es también lo verídico en el asunto que tiene sin trabajo a uno de los más destacados buscadores de talento en el futbol mexicano, Ángel La Coca González?

¿Por qué estamos tan lejos de la cultura de la documentación? ¿Por qué vivimos manipulando o queriendo manipular al que se deje, soltando versiones a medias, repartiendo información por debajo de la mesa?

Qué lamentable concurrencia esta de construir y destruir héroes y villanos de pacotilla, inservibles por completo. Y nuestras inamovibles asociaciones: Directivo igual a hijo de la chingada. Jugador igual a santo. Directivo igual a gandalla y abusivo. Entrenador sin chamba igual a todo un ser apapachable.

Hay que ir al fondo de las cosas. Pero para ello se requiere de la valentía y la colaboración de todos.

¿Hay un contrato vigente entre los Tigres y Alan Pulido? Pues que se muestre. Que se explique además de dónde proviene éste y por qué el jugador lo niega. Esta acción de comunicar y conciliar y luego comunicar otra vez, la debería hacer una autoridad de la liga. Y salir del tema rapidito.

¿A quién demandó realmente el entrenador de fuerzas básicas? ¿A la FMF o a la Liga Mx? ¿O a un jugador que lo injurió soltando una descalificación sin prueba alguna? ¿Le prohibió la Liga Mx o la FMF al club Chivas contratar al señor Ángel González?

No estamos hablando, en ninguno de los dos casos, de fantasmas. El primero es uno de los grandes prospectos ofensivos del futbol mexicano. El segundo, un buscador de talento que ha situado en primierísimo nivel a muchos jugadores, entre ellos, Cuauhtémoc Blanco.  

 

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