A balón parado

El reportero ladrón y otras cosas que yo he visto

Les mentiría si les digo que he leído a fondo sobre el tema, pero creo haberme enterado lo suficiente desde que muy temprano el lunes mis compañeros de La Afición empezaron a comentar y a bromear del asunto y del personaje por el chat del WhatsApp que tenemos para organizarnos y mantenernos al tanto de las notas del día.

Si todo esto del ladrón del jersey de Tom Brady es cierto, como parece serlo, me resulta abordable solo a partir de algo que quienes hemos participado en coberturas de eventos o de cotidianas giras de selecciones o equipos, hemos visto, a veces guardando un prudente silencio pues nunca ha estado en nuestras manos solucionarlo.

Cuántos pillos disfrazados de periodistas pululan no solo en Supertazones, sino en Mundiales de Futbol o Juegos Olímpicos... o en torneos de tenis, de golf importantes... o en carreras de autos como la Fórmula Uno...

Al final es un problema absolutamente único del organizador que decide dar los permisos de acceso o la credencial que acredita la pertenencia a un medio de información prestigiado y serio.

Pero el caso de este hombre que aparentemente acudió al pasado Super Bowl jugado en el NRG Stadium, representando al diario mexicano La Prensa, es apenas una estampa de lo mucho que nos ha tocado ver, insisto, a los que acudimos a estos eventos. Colegas que aprovechan la ocasión para turistear, muchos; otros, aprovechando para lucirse con la gordita (novia, esposa o amiga, da lo mismo)... otros simplemente, de medios fantasmales, obteniendo una acreditación para no pagar boleto o para, al puro estilo de los repor-fans, hacerse por ahí la foto o la selfie que luego presumirán en sus redes. Pero bueno, ninguno llega a los niveles de un ladrón de equipamiento.

Qué terrible abuso de confianza para una Liga que justo abre sus espacios más íntimos, como los de los vestidores, para que los reales reporteros hagan mejor su labor de informar a su público. 

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