A balón parado

Los títulos los ganan quienes no ven esto un pasatiempo

Es cierto que el título que obtuvo el Pachuca el domingo pasado no puede catalogarse de brillante. El equipo que dirige el uruguayo Diego Alonso, contra su estilo, estuvo en tono de destanteado a cobarde, superado ampliamente por su rival.

Gracias a las intervenciones de Óscar Pérez (y al penal errado por Edwin Cardona), pudieron llegar con vida a esos instantes finales en los que casi de la nada sobrevino el gol de cabeza del juvenil Víctor Guzmán. Con esa anotación, ya en tiempo de compensación, cuando todo mundo esperaba la prórroga de 30 minutos, se coronaron por sexta ocasión en su historia.

Muchos títulos para un equipo que hasta hace unos 20 años no representaba nada más que vergüenzas y desazón a sus pocos seguidores. Hasta que por cuestiones que no sé  si alguna vez queden absolutamente claras llegó a hacerse cargo del equipo Jesús Martínez, su actual propietario.

Lo que siguió a la llegada de Jesús, el inatacable éxito que ha conseguido (extendido años después al León), tiene que ver de forma absoluta con la entrega y dedicación que este hombre le ha dado a su proyecto. El celo propio de aquellos que saben que en lo que hacen se les va la vida, el prestigio y su dinero.

Martínez no ha delegado nada de lo importante en nadie. O al menos nunca ha dejado de supervisarlo. Se hizo acompañar desde un principio por Andrés Fassi, quien llegó al futbol mexicano como preparador físico del director técnico Roberto Saporiti, contratados por el Necaxa. Y hasta la fecha Andrés lo acompaña sin que se conozca en todos estos años conflicto alguno entre ellos.

Podrán gustar o no los estilos de Jesús Martínez, pero de que ha venido a enriquecer de forma sustancial al futbol mexicano no debe haber ninguna duda.

Ese esquema de un propietario o de un presidente de equipo absolutamente dedicado a su proyecto futbolístico es el que ha triunfado en el futbol mexicano. Es decir, quienes lo ven como un simple hobby o como otra cosa, no ganan campeonatos.  

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