A balón parado

En tiempos de invasiones… Gabriel García Márquez

“Un vaso de veneno no mata a nadie, o al menos no en la literatura de Gabriel García Márquez, donde se muere tras ingerir un vaso con cianuro con olor a almendras amargas”… La importancia del detalle, del dato preciso por encima de la generalidad, es lo que cualquier periodista debió aprender del gran escritor colombiano fallecido ayer en la Ciudad de México.

La frase que cito la escribió un testigo de uno de los talleres de literatura y periodismo que el premio Nobel de literatura dio por muchos años en Cuba, país al que le unió una gran relación durante los mejores años de Fidel Castro.

El contenido de este texto distingue, así de sencillo el buen periodismo del mal periodismo. Y es algo que aplica a todos los campos del quehacer informativo, incluyendo por supuesto el periodismo deportivo.

Me atrevo a decir que en la medida en la que más periodistas deportivos conozcan y disfruten las novelas, ensayos y crónicas de García Márquez, nuestra profesión tendrá un ejercicio más digno y estaremos en capacidad de reflejar de una mucho mejor manera lo que relatamos y analizamos.

De la relación que García Márquez mantuvo con el futbol daremos cuenta puntual en esta edición de La Afición. Sobre todo a partir de la recuperación de un texto en el que relata su primera experiencia en las tribunas de un estadio, convirtiéndose en hincha del Junior de Barranquilla. Un equipo rojiblanco, como las Chivas del Guadalajara. Es un texto de 1950, es decir, cuando contaba con 22 años de edad.

Insistiría en la lectura o relectura de lo más destacado de su obra, como tarea obligada, para todos aquellos que hemos hecho de la labor de informar y enjuiciar sobre los hechos de interés público, nuestra profesión o principal actividad.

En tiempos de banalidad suprema, de invasiones de seres extraños a nuestra profesión, una primera línea de defensa es retomar las letras del entrañable Gabo.

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo