A balón parado

No es tiempo de matar a Paco Jémez

No es tiempo todavía para sacar conclusiones sobre el trabajo de Francisco Jémez al frente del Cruz Azul. Ni buenas ni malas, es muy pronto.

Tanto elogio inicial, tan buenas expectativas sobre su trabajo como se llegaron a difundir hace cosa de tres semanas, me parecieron gratuitas; también me suenan fáciles los comentarios que predicen su fracaso.

Cruz Azul suma cuatro puntos de nueve posibles en el torneo de Liga. Un triunfo (1-0), una derrota (0-1) y un empate (2-2), pero en la derrota contra los Pumas en CU, la crítica coincidió en que se jugó como para cuando menos obtener la igualada, el equipo sufrió una expulsión injusta de un jugador fundamental en la media cancha.

En el último partido, el del empate contra los Rayados del Monterrey, hubo también coincidencia en que se jugó para ganar, de hecho, la Comisión de Arbitraje publicó una rarísima autocrítica en la que asume que se equivocaron al no marcar un penal a favor del Cruz Azul y también que anularon mal una acción en la que el delantero Martín Cauteruccio anotó un gol para los cementeros.

Así que ante este cuadro, absolutamente objetivo, ¿quién de verdad puede documentar un desastre o la aproximación al mismo?

Cierto que al Cruz Azul le ha faltado, entre otras cosas, contundencia, y también están lejos de su buena funcionalidad como equipo.

En la Copa Mx el equipo arrancó con una derrota de visitante ante el Querétaro, en el Estadio Corregidora, y esta semana, en el Azul, los Alebrijes de Oaxaca los empataron a uno en tiempo de compensación. Un punto de seis posibles, en una competición que no debe ser prioritaria.

No veo ninguna situación irresoluble, creo que Paco Jémez se merece cuando menos un poco de paciencia de los cruzazulinos. Tiene elementos suficientes para armar un buen equipo, uno que resulte mucho mejor que las últimas versiones con otros entrenadores.

El mejor juicio futbolístico es el que se hace en frío, de forma serena.

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