A balón parado

El terror en Pumas

¡Qué cosa más tétrica!

¿Qué directivo de los Pumas hizo que tres jugadores del equipo se acercaran a la reja que separa el estacionamiento de la explanada del estadio Olímpico Universitario para ser regañados, conminados, amenazados, advertidos por un presunto grupo de integrantes de la barra o porra Rebel - Orgullo Azul y Oro?

¿Qué fue? ¿Cómo puede catalogarse esto que se dio a conocer ayer en un video distribuido en redes sociales, en el que se muestra a Josecarlos Van Rankin, Jesús Gallardo y David Cabrera?

¿Fue un legítimo desahogo de unos aficionados que reclaman ser seguidores "a muerte" del equipo, que van a apoyarlos a todos los partidos, que gastan en hoteles cuando juegan de visitante, que sufren en las tribunas con ellos?

¿O fue una amenaza, una exigencia de que llevaran el mensaje a los "pinches extranjeros" que integran el equipo y que a juicio de estos personajes son los culpables del desastroso papel que han desarrollado esta temporada?

Lo primero que se me ocurre decir es que admiro la valentía de estos tres jóvenes canteranos de los Pumas. Supieron guardar la actitud más inteligente y receptiva. Respondieron bajo presión, acudieron bajo presión y no obstante no salieron mal librados.

Luego vuelvo a mi punto inicial. ¿Quién diablos les pidió o les ordenó que fueran? Necesariamente fue alguien de la directiva. Esto no puede tolerarse. Esta manifestación de fuerza de los porristas, aparentemente bien intencionada, conforma un cuadro de terror y de amenaza... Aunque el diálogo fue complejo y por momentos se sitúa en un campo que sugiere un reclamo legítimo, hay partes del mismo que se vuelven amenazantes.

"Ya nos tienen hasta la madre"... "Tú, cabrón, ya te sientes muy verga respondiendo en las redes sociales"... "Responde en la cancha, carnal".... "No metes la pierna, cabrón"... "Me he gastado 50 mil pesos en irlos a ver"... "¿Cuántos compañeros nuestros han muerto por irlo a ver? Y lo sabes..."

Qué cosas.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo