A balón parado

El tema es: ¿Qué va a quedar de Juan Carlos Osorio?

Le sobra discurso a Juan Carlos Osorio como para convencer a quien sea. Mucho más a los hombres que, contra viento y marea, hace algunos meses se la jugaron por él. Así que no debe de haber tanto misterio: se va a quedar al frente de la selección mexicana de futbol.

No veo a Decio de María, ni a Guillermo Cantú o a Santiago Baños, despidiendo, corriendo, vamos, dejando sin chamba al colombiano… Y ante el hipotético caso de que Osorio presentara una renuncia, tampoco los veo aceptándosela.

Creo que la atención de esta reunión debe estar centrada más bien en los cambios que se supone le van a pedir estos tres hombres a Osorio.

¿Que no haga rotaciones? ¿De verdad esa será una de las condiciones para que siga como seleccionador? Si Osorio aceptara esto, sólo quedaría como un títere. ¿Quién lo va a estar supervisando? ¿Santiago Baños? Pero además, ¿cómo sería esta supervisión? ¿Se van a meter con sus alineaciones?

Por otro lado, ¿le van a pedir que corte cabezas? ¿Parte de estos cambios tienen que ver con el veto a las divas que nadie quiere ver en la selección, pero que al mismo tiempo nadie se atreve a nombrar?

Y si sí, ¿le van a dar una lista negra y pedirle que no los vuelva a llamar? ¿No lo convertiría esto también en una especie de títere o marioneta?

Dejemos de lado la lista negra y entremos sólo en el terreno de la disciplina. ¿De qué forma le van a ayudar para que esto sea posible? Primero tendríamos que saber qué tipo de indisciplinas se vienen cometiendo.

Insisto, la cuestión no radica en si van a despedir o no a Osorio hoy, al rato, en la tarde, a la hora que terminen de sesionar para analizar su informe. El tema real es qué va a quedar de Juan Carlos Osorio tras esta reunión.

¿Interesa un entrenador dispuesto a sacrificar sus conceptos y convicciones con tal de mantener su chamba? ¿O tendremos que apegarnos al lugar común que dicta que es de sabios cambiar de opinión? 

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