A balón parado

Más que tecnología, los árbitros necesitan un buen oculista

Encendidos de coraje los americanistas reclaman ya el uso de la tecnología para revisar marcaciones polémicas, como la del penal que terminó por echarlos de la Liguilla la noche del sábado pasado en Monterrey.

Triste consuelo. La realidad es que pasan y pasan los torneos y el arbitraje en el futbol mexicano no mejora. En esta Liguilla se han cometido verdaderos atropellos por errores de los llamados hombres de negro, determinantes en los marcadores.

¿Qué no se supone que con la llegada de Edgardo Codesal y gente afín a él, las cosas iban a mejorar sustancialmente?

Como sucedió en el duelo de vuelta de los cuartos de final entre los Rayados y los Tigres, cuando el árbitro Francisco Chacón inventó unas manos de un defensor de los universitarios, ahora le tocó hacerlo a Roberto García en el citado Rayados-América.

La acción defensiva del paraguayo Miguel Samudio, cuando corta un disparo que amenazaba con colarse en su meta, en la búsqueda rayada del cuarto gol que los volviera a meter a la final, nunca debió marcarse como mano. La pelota pegó en el hombro y así se ve desde la primera repetición. El árbitro García o quiso favorecer a los Rayados o de plano tiene problemas visuales severos.

Anoche en Pachuca, el árbitro Isaac Rojas no vio o no quiso marcar un penal clarísimo del colombiano Murillo sobre el argentino Boselli. Con ello hubiera pasado el León a la final. ¿Qué dirá Jesús Martínez Jr.? ¿Se atreverá a dudar de la honestidad de los árbitros a los que se dice tanto cortejan su papá y su “tío” Andrés?

Creo que todo mundo querrá pensar mejor que los árbitros requieren con urgencia un servicio de oculistas a la visita del FBI, porque la PGR anda demasiado ocupada con tanto delincuente suelto en casa.

Los árbitros no son deshonestos pues, están enfermos. Necesitan ayuda, no crítica. 

rafael.ocampo@milenio.com

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