A balón parado

De la sonrisa a la mano dura

El nuevo presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tiene un rostro sonriente y amable. Era hasta ahora un muy buen comunicador, el hombre orquesta, el conductor de los sorteos de los diferentes torneos de la UEFA.

Pero nadie le conoce dotes de dirigente.

Para generar las grandes reformas que la FIFA requiere para mantenerse vigente se requiere carácter y mano dura y rostro firme. Veremos muy pronto si el ítalo-suizo está a la altura de estas exigencias. Por lo pronto tendrá que tender puentes con los que no lo votaron. Para eso la sonrisa parece poca herramienta.


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