A balón parado

La soledad de Mario Trejo

Lo que sea que se tenga que hacer, pero Pumas no puede seguir como hasta ahora, tan ajeno a los buenos resultados.

Pero no se ve cómo este equipo pueda pronto situarse en una ruta diferente a la que recorre desde hace varios meses, entre decisiones erradas de su directiva y muy pobre desempeño de sus jugadores, pasando por supuesto por entrenadores que no han estado a la altura de las exigencias.

¿Qué sigue? ¿Esperar a que el equipo que armaron para esta temporada cobre forma, así nomás con el tiempo y debido a la presión que empezarán a recibir por todos lados? ¿De verdad alguien cree que jugadores veteranos como Leandro Augusto, Daniel Ludueña o Romagnoli van a dar algo más en los próximos días o en los siguientes partidos?

¿Se puede esperar también algo realmente bueno de los dos argentinos desconocidos (Diego Lagos e Ismael Sosa) que llegaron de forma un tanto apresurada? ¿O del mismo regreso del paraguayo Dante López?

Va estar muy difícil endurecer el rumbo rápido. Casi casi habría que asumir que las decisiones que hoy se tomen, aunque suene drástico, empezarán a funcionar hasta la siguiente temporada. Y eso si resultan acertadas.

Entiendo que Mario Trejo, como responsable del proyecto deportivo sea quien aparezca ante los medios y de la cara, y asuma su responsabilidad e inclusive ponga sobre la mesa su renuncia. Pero creo que ahora mismo toda la directiva, unidos pues, deberían de mandar una señal de unidad y fortaleza.

Sólo haciendo causa común y mandando un mensaje contundente hacia aficionados y jugadores se podría esperar que las cosas se enderecen, aunque sea un poco.

Siento que Mario Trejo está demasiado sólo. Y no quisiera creer que esto es intencional, que se está castigando a alguien en medio de grillas intestinas que por supuesto sólo sus actores entienden.

Quizá indagar si esto existe y acabarlo es el principio del arreglo.

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