A balón parado

La vida sin el capitán

De la forma menos prevista o imaginada, la selección mexicana de futbol se ha quedado sin su capitán en los últimos largos años. Rafael Márquez difícilmente regresará a jugar de forma profesional y, en consecuencia, su alejamiento del representativo nacional es inevitable.

Hoy que el equipo dirigido por Juan Carlos Osorio enfrente en el Estadio Azteca a los panameños, en un partido fundamental para clasificarse al Mundial de Rusia 2018, lo hará sin Rafa Márquez. El asunto no es menor, ni debe situarse exclusivamente en un campo sentimental. Para el entrenador Osorio la participación de Rafa era fundamental. Pese a la veteranía de este jugador estaba contemplado en el diseño del equipo o del plantel que acudirá a Rusia. Además del liderazgo que ejercía sobre el resto de los jugadores, llegando a puntos a los que habitualmente un cuerpo técnico no puede llegar, Rafa ejercía un rol, como defensor central o como mediocampista de contención, que no tiene forma de ser replicado por ningún otro jugador.

Rafa garantizaba una salida limpia con el balón controlado. La posibilidad de realizar cambios de juego con una precisión admirable por su espectacular toque de balón. Esos ensayados pelotazos a los costados o a las espaldas de los defensores no existirán más... tampoco su extraordinaria eficacia para rematar de cabeza tiros de esquina a favor, generando varios goles... o el tenerlo como opción en los cobros de faltas fuera del área del equipo rival. Ni Héctor Moreno, ni Diego Reyes por citar a dos de los defensas centrales habitualmente requeridos, tienen estas características... y en términos de liderazgo, Andrés Guardado (a quien se le ha dado el gafete de capitán) no tiene para nada un mal perfil, pero no es lo mismo que Rafa.

Hoy la selección no será observada tanto por su capacidad para ganar y clasificarse, sino por la forma en la que empezará a sustituir a su entrañable capitán.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo