A balón parado

¿En serio el Presidente saló la Copa del Mundo?

De verdad no lo creo. Hay gente que seriamente considera que ayer, al decidir tocar el trofeo que acredita a las selecciones como campeonas del mundo de futbol, el Presidente de la República le echó la sal a la posibilidad de que el Tri se la quede, ganando la Final de Brasil 2014.

Increíble. Pero bueno esos muchos o pocos aficionados al futbol que piensan de esa manera, ya tienen a quién responsabilizar si, como todos los pronósticos indican, la selección dirigida por Miguel Herrera, queda fuera de competición en primera o en segunda ronda.

Es de risa esto. Tocara o no tocara el presidente Enrique Peña Nieto la Copa, por favor, va a pasar absolutamente lo mismo. Y el destino del Tri no quedará marcado más que por la capacidad y alcances de los jugadores que ponga sobre la cancha el entrenador. No porque el Presidente de la República le haya echado la sal.

Entiendo que el tema pudiera ser considerado materia de una discusión esotérica seria si ese trofeo lo hubieran tocado cualquiera de los primeros mandatarios de países como España, Brasil, Argentina, Alemania, Italia... Vamos hasta Holanda, Uruguay o Inglaterra... Pero no el de México.

Hasta la discusión más etérea y soñadora debe tener algo de lógica y sentido de la vergüenza.

Peña Nieto se dio el lujo de tocar un trofeo reservado a los campeones del mundo. En su lugar yo hubiera actuado igual. El trofeo anda siendo placeado y presumido en México por uno de los principales patrocinadores de la FIFA, y Peña Nieto decidió aprovechar los reflectores que esto da. Así de sencillo. Ni pecó de imprudencia, ni mucho menos de protagonismo. A mí la imagen del Presidente alzando la Copa del Mundo se me hizo muy divertida, porque nadie lo esperaba y por el susto que le pegó a los supersticiosos de ocasión.  

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