A balón parado

La selección nacional no tiene futuro, es puro presente

Que viene una renovación generacional en la selección mexicana de futbol, con el implícito retiro de jugadores como Carlos Salcido y Rafael Márquez, no es una gran novedad.

Al estilo del capitán de la selección alemana de futbol, Philipe Lahm, inclusive ambos jugadores deberían anunciar su retiro y dar paso a las nuevas generaciones que reclaman un lugar con sobrados méritos en selecciones menores. Ambos y otros más, por supuesto, los que por la edad no llegarían en óptimas condiciones a disputar el próximo Mundial.

Sin embargo, creo que el tema con Miguel Herrera es tampoco condicionar demasiado la presencia de elementos que a su juicio deben protagonizar el incipiente proceso. A la selección tienen que ir los mejores, tengan la edad que registren y nadie debería sentirse excluida de ella, sobre todo los que no han podido mostrarse en ella.

Entonces no es que solo existan los jóvenes que ayer mencionó el Piojo… Los Jurgen Damm, los Hiram Mier… Y menos esos muchachos que bajo la dirección de Raúl Gutiérrez ganaron en 2011 el campeonato del mundo Sub 17 en el Estadio Azteca. De este grupo prácticamente nadie ha dado el estirón y no se ve quién levante pronto la mano.

Quitando pues a los veteranos, todos, aun los que ahora tengan 28, 29 o 30 años deberían recibir el mensaje abierto por parte del entrenador nacional de que pueden ser tomados en cuenta si demuestran en la cancha su valía y crecimiento.

Nadie va a entender a una selección nacional que, alegando encontrarse en proceso de madurar futbolistas, no gane los distintos torneos en los que se inscriba. Así que cuando se trata de una selección mayor hay que ser muy cuidadosos cuando se habla de futuro.

El Piojo y todos los involucrados en selecciones nacionales deben de tener muy claro esto y actuar en consecuencia. Nadie va a aplaudir un fracaso, aunque aparezcan jóvenes prometedores.

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