A balón parado

El secreto para tener siempre un gran futbol

Mejor arranque no pudo tener la Liguilla. Goles, llegadas, errores arbitrales, lesiones, pasión sobre la cancha. En gran medida porque el León de Juan Antonio Pizzi, el equipo visitante, fue a plantearse de forma agresiva y protagónica al estadio Azteca.

Y también, por supuesto, porque el América tuvo siempre una gran capacidad de respuesta, no le incomodó nunca plantarse al contragolpe, cederle el control de la pelota a un rival que siempre fue a una trampa.

Vamos y venimos todos sobre este tema de lo que debe ser la Liguilla, pero lo importante es entender cuáles son los factores que deben estar siempre presentes para que ese futbol que tanto nos gusta siempre aparezca.

Este torneo fue ofensivo porque casi todos los equipos se reforzaron con jugadores de calidad en su zona de ataque. A unos les funcionó de maravilla, a otros no les salió... A unos más, cito rápido al Monterrey, pese a tener grandes resultados al frente, no les alcanzó porque fueron una coladera atrás.

Pero la presencia de esos jugadores de calidad probada en ataque es lo que llevó a entrenadores de corte defensivo a modificar sus esquemas y apostar por la agresividad.

Por ahí deben seguirse los 18 equipos de la Primera División. Los buenos partidos solo se dan cuando hay buenos jugadores sobre la cancha. Los entrenadores deben vivir en el conflicto sano de a quién poner de titular y a quién de suplente en su delantera, a partir de tener opciones sobradas y no raquíticas.

No hay pues consigna o acuerdo que valga en el futbol. Por decreto no va a ver juego ofensivo. Tampoco porque en una encuesta imaginaria resultase que una abrumadora mayoría de aficionados eso quisiera.

El buen futbol, un concepto amplio, pero al cual le resultan imprescindibles los goles (alma de este deporte), solo va a llegar con las herramientas adecuadas.


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