A balón parado

La sana e inocente utilización política del Tri

Un poco al margen de la calidad de los rivales y de la utilidad que estos partidos terminarán por aportar al proceso de preparación de la selección mexicana de futbol, se debe celebrar la decisión de llevar al Tri a ciudades como Tuxtla Gutiérrez y Querétaro.

Al menos en la capital del estado de Chiapas, su presencia generó una verdadera fiesta ciudadana. Un estadio repleto, muchísima expectación y emoción. Conozco ese orgullo de sentirse, aunque sea por uno o dos días, el centro de atención del país.

Que el gobernador del estado, y demás funcionarios públicos, organizaran actividades para aparecer al lado de los futbolistas y el entrenador nacional, tomándose la foto, dándoles las bienvenida me parece hasta natural. Que se estableciera toda una campaña de medios para promover los atractivos turísticos del estado de Chiapas, aprovechando el partido contra los hondureños me parece también una acción válida.

Otra cosa sería si se llegara a documentar un desvío de recursos u otras anomalías de carácter financiero, lo que de momento no se ve.

Por lo pronto lo que sí se ve son acciones medidas y legítimas de todos. La gente, el ciudadano orgulloso y las autoridades apareciendo de acuerdo a la trascendencia histórica del hecho.

Lo mismo se espera que suceda en Querétaro, a donde arribará la selección este viernes para preparar su partido del próximo domingo en La Corregidora, contra Panamá.

Hemos llegado a un punto en el que difícilmente alguien puede utilizar políticamente al Tri para beneficio personal o partidista. El ciudadano está educado para deslindar y determinar que lo que le ofrece cualquier personaje o autoridad, no los debe llevar a decidir lo que no quieren.

Así que ojalá la selección mexicana de futbol sirviera más para unificar, para generar este orgullo de sentirse habitantes de una región o de una ciudad. Algo que, por cierto, genera también desde hace ya muchos años en nuestros compatriotas que han emigrado a Estados Unidos.

 

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