A balón parado

Cuando menos que el principal responsable dé la cara

Hay que volver sobre el desfalco deportivo que explica la debacle del Cruz Azul cuantas veces sea necesario.

Si alguien tiene que salir a dar la cara ante sus miles o millones de aficionados, no es el entrenador Francisco Jémez, ni el vicepresidente deportivo, Eduardo Yayo de la Torre… Quien tiene que salir a hablar frontalmente es el presidente (para muchos el propietario) del equipo, Guillermo Billy Álvarez.

No se vale que Billy permanezca callado observando cómo sus subordinados se avientan la responsabilidad.

En las últimas horas a De la Torre se le ocurrió decir en una entrevista televisiva que el responsable del nuevo fracaso era el director técnico… Cuando esta declaración empezó a circular y a difundirse, salió a corregirse y a señalar, en rueda de prensa, que no, que los culpables eran todos.

Pero Billy, un hombre demasiado tranquilo, muy caballeroso y correcto, se ha desaparecido.

Las últimas entrevistas que ha dado en los últimos meses o años son a medios y a periodistas con los que se siente cómodo pues sabe que no lo van a cuestionar de forma directa y dura.

Si quiere que no vaya a donde lo van a incomodar, está en su derecho. Pero lo que no puede dejar de hacer es el no entrarle a los temas que tienen a los cruzazulinos avergonzados, molestos, tristes y hasta deprimidos.

Recursos no le faltan a Billy para contratar a profesionales que le pueden asesorar e indicar cómo debe comportarse ante una crisis de resultados, efectividad y eficiencia como la que sufre su club.

Es cierto que el Cruz Azul no es propiedad de los aficionados que defienden sus colores. El equipo, en el mejor de los casos, pertenece a una cooperativa que fabrica cemento desde hace muchos años. Si ahí, en el seno de esta empresa, no se exigen títulos y no se definen consecuencias cuando no se cumplan, muy poco va a suceder.

Pero cuando menos denle a la gente la satisfacción de una explicación.


rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo