A balón parado

El temible regreso del poderoso Giovani dos Santos

El regreso a la selección mexicana de futbol de Giovani dos Santos debe de verse como una señal de debilidad.

Por donde se le quiera ver es así.

Es cierto que entrenador y directivos de la selección nunca fueron directos y claros en cuanto a las razones por las que el ahora jugador del Galaxy de Los Ángeles dejó de interesarles. Pero casi todo mundo asumió que se trataba de un asunto relacionado con su indisciplina.

Pero también hay que recordar que Juan Carlos Osorio, en sus largas comparecencias en los medios en las que se deleita hablando de táctica, llegó a cuestionar el aporte a su esquema de juego de Gio.

Si puedo resumir un poco sus juicios en este tema podría decirse que argumentaba que varios otros jugadores le daban lo que Gio le podía dar.

Pues resulta ahora que no. El jugador que renunció al futbol europeo, el jugador que optó por la mediocre Liga de Estados Unidos para terminar su carrera cargado de dólares y fiesta. Ese jugador es hoy imprescindible nuevamente.

Estas son señales evidentes de debilitamiento.

Aquí no cabe eso de que Osorio supo corregir y supo tragarse sus conceptos y palabras.

La selección nacional está flaqueando en el momento menos oportuno, cercana la fecha en la que tendrá que enfrentar a los mejores cinco rivales de su área, en busca de su pase al Mundial de Rusia 2018.

Si no se reconoce este lánguido momento estamos muy mal. El equipo de Osorio no ha encontrado un estilo de juego ni a los personajes encargados de orquestarlo. Hoy sigue sin saberse un once titular.

Por lo pronto, Osorio tendrá que darle protagonismo a un personaje al que no había considerado como protagonista. Giovani llegará como el rey del cuento, sabiendo leer la debilidad de su técnico y los directivos que lo respaldan. Cuidado. Si ya antes hacía lo que quería cuando era llamado a la selección, pues hoy lo seguirá haciendo. Ojalá por fin se convierta en la estrella que nos dijeron sería.

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