A balón parado

A regañadientes, pero por fin entendieron, caray

Me parece inconcebible que tanto el presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Jutino Compeán, como el presidente de la Liga MX, Decio de María, se mantengan al margen de un tema que debería de exigirles el mayor de los protagonismos.

Me refiero a las muestras de racismo a la mexicana que se registraron, primero en las tribunas del estadio del León y, luego en las del Pachuca.

Son tan evidentes, están tan documentadas las penosas muestras de insultos contra jugadores de raza negra, que me parece hasta ofensivo el deslinde que, a través de la Comisión Disciplinaria se hizo el viernes pasado. Con el argumento de que no se podía identificar a las personas que emitieron los sonidos de simio en el juego aquel que enfrentó al León contra los Pumas, mencionaron que el tema abierto a partir de la queja de la directiva del León (que salió en defensa de sus jugadores Loboa y Arizala), quedaba cerrado. Así nada más.

Ante la presión de algunos medios, pero sobre todo del presidente del Pachuca, ayer mismo por la tarde la FMF reaccionó emitiendo un boletín en el que señala que a partir de ya “entrará en vigor el Protocolo contra el Racismo dictado por FIFA y Concacaf...”.

Creo que este anuncio debieron de haberlo hecho, en conferencia de prensa, tanto Justino como Decio, dándole la relevancia que tiene. Y acto seguido, ambos personajes debieron anunciar la puesta en marcha de una campaña que informe y eduque a los aficionados a este deporte sobre el lastre que ha significado el racismo y la discriminación para la humanidad. Mensajes claros que le digan a la gente que no se puede bromear ni hacerse el payasito insultando a alguien por su color de piel.

Ojalá no se dé por sentado que con esta acción de la FMF el problema se termina. Apenas empieza la lucha contra estas actitudes reprobables. Esa debe ser la actitud.  

rafael.ocampo@milenio.com

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