A balón parado

Algunas razones para no dar por muertos a los Pumas

No hay secuencia asegurada en el futbol de la Primera División mexicana. Por ello no estoy tan seguro que lo que tantos ven como posible, un triunfo cantado de los Tigres sobre los Pumas, en la final del futbol mexicano, se tenga que dar así, de forma inevitable.

El equipo que muy bien dirige Ricardo Tuca Ferretti no se parece al América de las dos caras que apareció en la semifinal. No es un equipo suicida. Ni ataca con locura, ni se deja de defender con irresponsabilidad; tampoco es indisciplinado y mucho menos irregular.

Los Tigres son un equipo que, se les conoce con Ferretti desde hace años, parten del orden y del equilibrio. Van ganando los juegos poco a poco. Intentan ir de menos a más. Van minando al adversario con base en una buena resistencia defensiva y un ataque no incesante pero sí continuo. Nada aparatoso, pero habitualmente efectivo.

En esa pausa, en esa propuesta centrada es precisamente donde creo que el equipo que dirige Guillermo Vázquez tiene posibilidades para reconstituirse. El domingo pasado en CU el América nunca los dejó ni voltearse a ver, los atacó con furia y por momentos con talento e inteligencia. La furia, el coraje, la vergüenza del 0-3 en contra de sus adversarios es lo que desestabilizó a los Pumas. No veo ese ingrediente en los Tigres.

Pumas enfrentará un duelo más normal en la final. El domingo 27 de septiembre pasado, en CU, en el juego que los enfrentó en la Jornada 10 del torneo, Pumas se impuso 1-0 a los Tigres. Los locales fueron mejores, atacando de forma constante, llevando peligro a la meta rival. Rafael Sobis y Joffre Guerrón terminaron expulsados, este último como clara señal de desesperación.

Este jueves el escenario será distinto. Tigres tendrá a su extraordinaria afición alentándolos. Y a un rival más estudiado que exhibió debilidades notorias. Pero yo no daría por muertos a los Pumas como tantos lo están haciendo ya.


rafael.ocampo@milenio.com
twitter@rocampo