A balón parado

La ocurrencia a la basura

La historia que hace días nos llevó casi al fascismo futbolero ha concluido con un aparente final feliz. La directiva de los Rayados del Monterrey se echó para atrás y permitirá el ingreso a su estadio de aficionados que decidan llevar puesta la camiseta de los Tigres, el odiado rival al que se enfrentarán el próximo sábado.

Esto de pretender resolver la violencia eliminando la presencia del rival, bajo cualquiera de sus formas, fue un recurso tan tonto, que fue rechazado no solo por los aficionados afectados, sino por la misma Liga Mx. En un comunicado público, el organismo que preside Enrique Bonilla, estableció:

“…manifestamos nuestro desacuerdo con campañas y acciones tendientes a evitar la convivencia entre aficionados de un Club rival cuando este actúa de visitante… La Liga MX / ASCENSO MX se caracteriza por ser una Liga en la que los aficionados de ambos contendientes pueden asistir a los Estadios en forma pacífica y ordenada para convivir y apoyar a su equipo favorito”.

Impecable el texto que fue enviado a los medios de información la tarde del lunes pasado.

Hay que recordar que lo que se ha prohibido durante ciertos periodos recientes es el acceso a los estadios de grupos de barristas o porristas organizados como tales. Pero aun ahora, los equipos locales destinan amplios espacios de sus tribunas, sacrificando cientos de butacas, gastando en recursos policiales, para que esos aficionados considerados “radicales”, puedan ver a su equipo en calidad de visitante.

La directiva del Monterrey finalmente cedió: “Considerando las más recientes interpretaciones y pronunciamientos de nuestras autoridades deportivas, así como los exhortos que diferentes autoridades e instancias civiles han emitido al respecto, donde claramente hay un cambio de opinión, cumpliremos la recomendación de permitir la entrada de aficionados que porten prendas o accesorios alusivos al equipo visitante”. Las cosas finalmente en orden. 

rafael.ocampo@milenio.com

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