A balón parado

Nada más que al rato no ande de llorón

Los periodistas estamos siempre a la búsqueda de tipos con la malicia y valentía para hablar, que muestra el portugués Pedro Caixinha. No seamos hipócritas.

A donde vamos o donde aparecemos, realizamos la pregunta destanteadora, la que polemiza, la que busca que se revelen historias. La que quiere también que un personaje se anime a cuestionar a otros personajes o de instituciones rivales.

No es el único alimento de un medio periodístico, pero sí que resulta el más sabroso. Otra vez, no seamos hipócritas.

Por eso me resulta muy complicado enjuiciar a tipos como Caixinha (Tomás Boy, Miguel Herrera, Ricardo Ferreti, el Chelís Sánchez Solá… son algunos otros de esa especie)… Y me resulta todavía más complicado entender que otros periodistas intenten censurarlos.

Hay que dejarlos ser como son. Ni a Caixinha ni a Mourinho ni a Van Gaal ni a Jurgen Klopp, para citar nombres de carácter internacional, los inventó el periodismo.

Lo que sí es que tienen que saber, y creo que lo saben, que deben hacerse responsables por cada ocasión en la que decidan impactar y llamar la atención con sus juicios de valor y con la puesta pública de adjetivos también.

Es el caso de Caixinha. El entrenador del Santos Laguna decidió salir a denunciar que a su entender los árbitros han ayudado al América en 7 de los 9 partidos que se han jugado en el torneo de Liga. Menuda bronca ha armado. Lo hizo justo un día antes de que los dos equipos se enfrenten en Torreón, en la apertura de la fecha 10.

La reacción de los americanistas no se hizo esperar. Antonio Mohamed le respondió que lo que declaró es una falta de respeto y le advirtió que no piensa saludarlo cuando se sitúen ambos sobre el terreno de juego y en sus respectivas bancas.

Yo creo que Caixinha hace bien en ser como es. Nada más al rato no debe andar de llorón, ni decir que no dijo ni hizo lo que sí dijo y sí hizo.  

rafael.ocampo@milenio.com

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