A balón parado

Una rara historia feliz

Hay que destacar las historias de éxito en México, en algún lado aprendí esto. Como a denunciar también los temas que nos impiden crecer como país… Pero bueno toca ahora hablar, por fortuna, de lo primero. Hemos conocido, con datos precisos y bien contextualizados, que el Gran Premio de Fórmula Uno que se lleva a cabo en esta última etapa en la capital del país desde hace tres años, ha arrojado espectaculares números.

Lo grandioso es que con cada edición se superan. Alejandro Soberón, el presidente de la Compañía Interamericana de Entretenimiento (CIE), principal organizadora de este evento, dio a conocer ayer esto: el último gran premio, celebrado a fines del año pasado dejó una derrama económica de 14 mil 770 millones de pesos en todo el país: “8 mil 400 millones de manera directa y 6 mil 370 millones por exposición mediática”.

Para el fin de semana del próximo 28 de octubre, cuando se llevará a cabo la cuarta edición de este gran premio, Soberón garantiza otro lleno, es decir 330 mil personas en las gradas del Autódromo Hermanos Rodríguez.

Habrá quienes crean que esto ha sido una tarea sencilla pues un espectáculo de este nivel se vende solito. Nada que ver. La gran mayoría de quienes han asistido reconocerán que es un “deporte” complicadísimo de ver para quienes se presentan al Autódromo. Llegar a este inmueble a tiempo, resulta toda una odisea por complicaciones de tráfico y de estacionamiento.

Pero, es un serial que viene enfrentando una crisis pues el sistema de competencia y el desnivel entre las escuderías le da demasiada ventaja, muy pronto, a la más potente.

Bueno, pues sin duda gracias a la enorme expectación que había en el país para ver nuevamente la Fórmula 1, pero también por el estupendo trabajo de los directivos y vendedores contratados por éstos que terminan involucrando a empresas y personas, es que esto puede hoy contarse como una historia feliz.

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