A balón parado

Rafael Márquez y el lodazal de la sospecha

Después que concluyó uno de los días más terribles de su vida, la única realidad es que Rafael Márquez se despertó hoy y amanecerá mañana, con un enorme problema por resolver, y estará seguramente así, en el desvelo y en la tensión durante bastante tiempo más.

No fue nada explícito el capitán de la selección mexicana de futbol en su apresurada comparecencia ante los medios, anoche en las instalaciones del Club Atlas, en el que sigue activo pese a su veteranía.

Se concentró en negar la información del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que lo liga a un narcotraficante detenido el pasado 20 de julio, como su testaferro o su prestanombre.

Habrá que estudiar a detalle la información de que se dispone; en principio, parece que la acusación está respaldada en datos sólidos, provenientes de documentos, algunos de los cuales ya han sido exhibidos, seguramente en los próximos días seguirán apareciendo pruebas.

Y habrá también que esperar la acción de su defensa legal, la que el jugador activó ya para limpiar su nombre.

Por lo pronto, Rafael Márquez no va a jugar el partido que los rojinegros tienen mañana por la noche en el estadio Jalisco contra el América, en el arranque de la fecha 4 del campeonato de Liga.

Supongo que la directiva atlista se mantendrá a la expectativa de lo que viene; de lo que salga, supongo también, dependerá su decisión de mantenerlo como parte de su plantilla o darlo de baja.

No es momento de especular. Ni al caso ponerse a suponer escenarios, lo único que debemos esperar es una investigación absolutamente seria, hoy tenemos una parte que acusa y otra, el acusado, que lo niega rotundamente. En medio, las autoridades mexicanas, que espero estén trabajando para esclarecer esto que hoy puso a una de las glorias del deporte mexicano, embarrado por completo en el lodazal de la sospecha.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo