A balón parado

¿Quién quiere matar la Copa MX?

Basta para definir el significado y potencial de la Copa MX con el tipo de festejos que han realizado los equipos y aficiones que la han llegado a ganar.

Aficionados de Dorados de Sinaloa, Cruz Azul, Morelia, Tigres y la noche del pasado martes del Santos Laguna, saben bien de lo que escribo.

No entiendo que se cuestione la existencia de este torneo, que se pida inclusive su desaparición.

Sí creo que es una competición perfectible, que puede realmente potenciarse a partir de lo que ya vimos de ella. Pero no extinguirse.

El hecho de que los equipos que participan en ella no utilicen con regularidad a sus titulares no debería de causar tanto escándalo. Por el contrario, sirve para conocer a una buena cantidad de jugadores de buen nivel pues sí no, no estarían enrolados en un equipo profesional. Sirve para tenerlos activos y hacerlos crecer. ¿Quién puede cuestionar la titularidad y rendimiento en la Copa, por ejemplo, del portero Alfredo Fraustro, suplente con el Puebla en la Liga?

Pero más allá del campo de juego hay beneficios que no pueden no observarse o despreciarse.

La Liga MX, consciente de la necesidad de difundir este torneo, decidió abrir los derechos de transmisión a televisoras que no tienen o tenían acceso a los equipos en juegos oficiales.

Algo más hay que hacer, por supuesto, para que los aficionados crean más en este torneo. Que vayan más espectadores a los estadios, que aumenten los ratings. Pero eso, insisto, es muy diferente a desaparecerla.

La Liga MX debería de convocar a aficionados, periodistas, directivos, jugadores, entrenadores a generar ideas concretas para mejorar la Copa. Sería una excelente manera de salir al paso y romper de tajo y con creatividad los juicios que empiezan a dominar.

rafael.ocampo@milenio.com

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