A balón parado

¿Dónde quedó el fiero y disciplinado Sampaoli?

Qué triste escuchar al entrenador de la selección de Chile, Jorge Sampaoli, reconociendo que no tiene control sobre sus jugadores cuando éstos no se encuentran en el terreno de juego.

Así lo dijo ayer por la mañana cuando tuvo que responder qué medidas disciplinarias tomaría contra Arturo Vidal, una de las estrellas de su equipo que la noche anterior había estrellado su Ferrari rojo a 25 kilómetros de Santiago en flagrante y documentado estado de ebriedad.

Tenía otra idea del intenso entrenador nacido en Argentina. Dada su fama de hombre disciplinado y exigente daba por hecho que expulsaría a Vidal, manteniendo congruencia con otros momentos en los que tuvo que sacudir la estructura de una selección afectada por la impunidad de la que gozaban sus figuras.

Pues ahora no se atrevió y la forma en la que decidió argumentar la permanencia de Vidal en su plantel fue un cúmulo de desaciertos. Que si los jugadores que actúan en el futbol europeo no están acostumbrados a largas concentraciones... Que él confiaba en su gente y por eso no recelaba de su conducta en un día libre como el que decidió darles ese martes... Que si él no recibía a sus jugadores cuando regresaban al hotel que para eso estaba “el profesor”...

Pobre Sampaoli. Evidentemente le pidieron o le ordenaron traicionar sus principios.

Pero como sea y por increíble que parezca, tomó la decisión más popular. Casi un 70 por ciento de los chilenos que respondieron diversas encuestas televisivas a lo largo del día opinaron que Vidal no debería de ser sancionado por el accidente provocado por su irresponsabilidad.

Mañana viernes en el Estadio Nacional, cuando los chilenos busquen consolidar su pase a la segunda ronda de la Copa contra los bolivianos, Vidal será ovacionado así simplemente salga a la banca como suplente.

El héroe más irresponsable, aunque haya llorado de arrepentimiento en la conferencia que dio también ayer.

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