A balón parado

El profundo y casi irremediable mal del Cruz Azul

Lo que le hace falta y le ha hecho falta al Cruz Azul en estos 19 años frustrantes (en los que no ha podido conseguir un campeonato de Liga), es lo más importante en el futbol: tener mejores futbolistas que los adversarios.

No es un tema de entrenador. Durante años y años se ha fabricado la idea de que lo que ha hecho falta a este equipo (el indiscutible Rey en la década de los setentas… es decir, hace 40 años), era carácter. Está demostrado que no.

Este Cruz Azul, que protagonizó una dolorosísima derrota más la tarde del pasado sábado ante el América, tiene un entrenador y muchos futbolistas que pudiera decirse están hasta sobrados de carácter.

Pero sigue y sigue y seguirá perdiendo. O lo que es lo mismo: sin ganar los campeonatos que los todavía millones de sus seguidores les reclaman.

¿Por qué el Cruz Azul no tiene mejores jugadores que sus principales adversarios? Evidentemente por incapacidad de sus directivos. A estos no les han hecho falta recursos financieros. Han tenido fondos, provenientes seguramente de las utilidades de la Cooperativa cementera, hasta para el dispendio.

Y no es que como muchos señalan de manera muy somera, Guillermo Álvarez Cuevas (el presidente y hombre fuerte cruzazulino), se haya entregado a los particulares intereses del “malévolo” promotor Carlos Hurtado. En estos largos y penosos años, muchos promotores han acomodado jugadores de todo tipo.

Evidentemente no han sido los mejores. Sobre todo en la cantidad suficiente como para formar un equipo ganador.

La derrota del sábado pasado en su estadio, luego de haber finalizado el primer tiempo con una goleada a favor de 3-0, no es porque Tomás Boy, el actual entrenador, los haya echado atrás. Tampoco es porque el árbitro conjurara a favor del América. Es porque a los 14 jugadores que participaron (los 11 titulares y los tres cambios), les faltó calidad individual y de equipo para liquidar a un adversario entregado y desconcertado en esos primeros 45 minutos.

El mal de este Cruz Azul es profundo y casi irremediable. 

rafael.ocampo@milenio.com

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