A balón parado

Pretextos, mentiras o medias verdades, también en el beisbol

Espero que la resolución de la Minor League Baseball reconociendo que los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol no pueden poner un límite a los jugadores mexicanos con doble nacionalidad, termine con las diferencias que han fracturado y sacudido a esta última organización.

Con todo respeto para los directivos y propietarios que se han enzarzado en esta discusión, pareciera que solo ha sido un pretexto para enfrentarse sin reconocer que hay otros asuntos, difíciles de documentar, que son los que realmente no han podido resolver y los han hecho convivir con tensiones impropias de quienes participan de un mismo negocio.

Los jugadores con doble nacionalidad son mexicanos. Y punto. Ahí está la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para resolver cualquier debate. Así sucedió en la Liga Mx de futbol profesional hasta que se inventaron una sofisticada manera de legitimarlos: "la Regla 10-8"... Con esta medida la realidad es que ningún jugador naturalizado o con doble nacionalidad se ha visto afectado. Todo lo contrario, los equipos que así lo quieren son libres de contratar a cuanto extranjero se les pegue la gana. Lo que no pueden alterar es el principio de que a un partido de futbol sólo pueden incluir en el listado oficial de 18, a solo 10 de estos.

Volviendo a la Liga Mexicana de Beisbol, de la cual hemos sido tan cercanos en este grupo editorial, me resulta casi absurdo que tenga que venir una organización estadunidense de la cual son miembros (y pudiera decirse socios), a decirles cómo deben ser las cosas.

Y me parece necesario también aclarar si la salida de la Liga de una franquicia histórica y tradicional, la de los Tigres (desde hace ya algunos años representando a Quintana Roo), es por esto o porque ya no contarán con el apoyo económico del gobierno del estado. A mí me parece que es más bien por esto último. En todo caso que se reconozca así. Y nada más.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo