A balón parado

La pretenciosa rotación que resultó tan riesgosa

A los aficionados cada vez les gusta menos esta propensión tan pretenciosa de experimentar con las alineaciones a las que recurre Juan Carlos Osorio en su manejo de la selección mexicana de futbol.

Una derrota ante los venezolanos anoche en Houston sólo pudo haberse explicado en esta razón. Le sucedió a José Ernesto Pékerman con su Colombia hace unos días cuando decidió salir a enfrentar con suplentes el tercer partido de la fase de grupos contra Costa Rica. El equipo no fue el mismo, perdieron y se ubicaron en segundo lugar. Ya veremos si esto trae consecuencias o no, pero de entrada no había ninguna necesidad de ello.

Al final el extraordinario gol del Tecatito Corona generó que no se fabricara un escenario temido, pues aunque alardeen no es lo mismo enfrentar a Chile o a Panamá, que a los argentinos de Messi y compañía.

Pero la necedad de Osorio lo puso en serio riesgo de irse a casa en cuartos de final. El gol de Corona, en cambio, hace mucho más visible las semifinales.

Aunque tiene uno poco tiempo de conocerlo creo que lo que sucedió anoche no generará ninguna autocrítica seria y determinante en Osorio. Los entrenadores son tercos, les gusta ganar o morir con la suya. No está hecho de un material distinto este colombiano. Así que ante el rival que resulte hoy en la tarde, el próximo sábado en San Francisco veremos otra alineación diferente. Con otro portero, con la aparición de los “verdaderos” titulares, pero sin tanto tiempo de adaptación pues el equipo se ha consagrado a los experimentos.

Quiero retomar el ejemplo de la Eurocopa de Naciones que se juega de forma paralela en Francia. Les aseguro que cualquiera de las selecciones que ganaron, quitando a expulsados o lesionados, saldrá a jugar con la misma alienación con la que lo hicieron en su primera aparición.

Y esto no es una cuestión de estilo. Esto es de un razonable y sano sentido común. 

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