A balón parado

A preguntas difíciles, sonrisas fáciles, señor Osorio

Será el cansancio o el fastidio. Será la tensión con la que los entrenadores terminan los partidos que dirigen. Será que Juan Carlos Osorio llega a las conferencias de prensa fundido, vaciado, luego de ser cuestionado en corto por tres o hasta cuatro reporteros de las televisoras que pagan los derechos de transmisión de los juegos de la selección mexicana de futbol.

Será lo que sea, pero el colombiano empieza a mostrar signos de cierta intolerancia. La noche del martes pasado en la sala de prensa del NRG Stadium, no le hicieron ya ninguna gracia ciertos cuestionamientos.

Le costó a Osorio contenerse cuando se le pidió hablar de los errores de su equipo. Fue cortante y hasta agresivo con la reportera que se lo preguntó. Lo que nunca había sido pues siempre se había expresado en un tono caballeroso.

Puede entenderse este nuevo rostro. Hay mucha presión a estas alturas para ganar la Copa América Centenario. Y cada partido que llega es más difícil de resolver. Pero creo que Osorio debe mantener la entereza e inteligencia con la que se ha comportado hasta ahora. A preguntas difíciles, sonrisas fáciles. Es la mejor fórmula.

Osorio y su equipo de trabajo, la gente más cercana a él en la Federación Mexicana de Futbol, deben ayudarle a revisar las experiencias que tuvieron la mayoría de sus antecesores en el cargo. Ahí, en esos minutos complejos, perdieron parte de su encanto y terminaron enfrentados y amargados.

Vienen días complicados para la selección mexicana de futbol. Quien crea que el partido contra los chilenos el próximo sábado será sencillo de resolver, sabe poco de los dirigidos por Juan Antonio Pizzi. Y una hipotética eliminación (nada deseable, por supuesto), le traería a Osorio todas las críticas que se le han guardado.

No quedar al menos entre los cuatro primeros lugares sería un golpe duro de aceptar. Sería un mensaje tan simple como que el futbol mexicano está estancado.  

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo