A balón parado

Las lágrimas de Pelé… y las de Cristiano Ronaldo

¿Quién puede cuestionar una decisión llevada al extremo, con igualdad de méritos e imagen?

Entregarle el Balón de Oro 2013 al portugués Cristiano Ronaldo, después de todo el ruido que se generó tras la caricatura que hizo de él Josep Blatter, el presidente de la FIFA, era un asunto obligado.

Aunque esa decisión dependiera del voto, libre y secreto, de entrenadores y capitanes de selecciones nacionales, así como un grupo selecto de periodistas que no llega ni al centenar.

Al final todas las cosas se acomodan y esta edición del premio que consagra al mejor futbolista del planeta, no tenía mayor misterio. Ni tiene por qué ser cuestionado.

Cristiano Ronaldo se ha encargado de darle contenido a cualquier elogio que antes pudo parecer regalado. Es un delantero fundamental y un goleador realmente temible. Un tipo que ha sabido sobreponerse al predominio de su gran rival de generación, el argentino Lionel Messi.

El jugador del Barcelona lo ha ganado suficientes ocasiones como para, mereciéndolo también, habérselo llevado por quinta ocasión. Y el francés Ribery, pese a ser figura del Bayern Munich que lo ganó todo, no es tan destacado en el plano individual como los otros dos.

Las lágrimas de Cristiano hablan de lo emotivo, de lo profunda que ha sido la rivalidad y la disputa por este trofeo.

Se había tardado la FIFA, pero resultó muy emotivo también, y justo, que se le otorgara a Pelé un balón de oro honorario pues cuando el llamado "Rey del futbol" fue el mejor, este trofeo no se le pudo otorgar por no ser europeo.

Y las lágrimas del Rey Pelé marcan también la importancia del reconocimiento, así llegue este muchos años después.


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